La mujer manifestó que Claudio Hernán Romano había sido asaltado y se encontraba shockeado por el hecho de inseguridad.

La pareja de Claudio Hernán Romano, el hombre que murió el 1 de octubre tras ser baleado por policías en el barrio de Villa Crespo, cuestionó la versión oficial difundida por la fuerza de seguridad porteña y dijo que sus sospechas apuntan a que su novio llegó herido porque se defendió de delincuentes que quisieron asaltarlo y se hallaba en estado de shock al momento de acercarse a los efectivos que lo mataron.

Así lo aseveró Lucía, quien convivía con la víctima y dijo que la navaja tipo cuchillo táctico de hoja curva que se secuestró en el lugar, y con la que según la Policía atacó a un agente, no pertenecía a Romano y presume que alcanzó a sacársela a "punguistas" que pretendieron robarle.

Según su hipótesis, en la zona donde ocurrió el crimen de su pareja "hay muchos punguistas" y que cree que quizá quisieron "robarlo, se defendió, se quedó con el arma y cuando bajó en shock, los policías le dispararon".

"¿Cómo puede ser que un oficial de la Policía, que tiene que estar entrenado para poder reducir a una persona sin tener que matarla, abata a alguien a disparos?", se preguntó.


Por último, señaló que la jueza en lo Criminal y Correccional 49 Ángeles Gómez Maiorano, que entiende en la causa, "viene haciendo un trabajo excelente junto al fiscal", pero que quiere encontrar testigos, "porque las heridas ya las tenía cuando salió del auto".

La mujer contradijo el presunto "brote psicótico o el posible intento de suicidio" que fue difundido en distintos medios de comunicación sobre el caso, y contó que sospecha "que le haya pasado algo" entre las 11 menos cuarto, cuando habló por última vez con la víctima, y el momento del hecho.

"En esos minutos pasó algo, porque él bajó del auto herido, ensangrentado y caminando rengo, y cuando fui a declarar le hice escuchar todos los mensajes de audio al fiscal, y me dijo que lo notaba normal", agregó.

 

La mujer contó que en esa oportunidad la secretaria del Juzgado le confirmó que su pareja había recibido ocho balazos y no entre cuatro y seis, como le había informado en un principio la Policía.

Lucía comentó que el día del hecho no la "dejaron ver el interior del auto ni tocarlo", y que cuando llegó al lugar "ya habían retirado el cuerpo" de Claudio, luego de haber ido a la División de Homicidios y consultar por su paradero.

Según su relato, en ese momento les preguntó a dos oficiales que estaban en el lugar qué había pasado, y una reaccionó "muy mal, como si hubiera sido una vecina que estaba ahí".

Además, contó que cuando retiró el cadáver de Romano de la morgue, notó que "le había salido sangre por ambos oídos y por las fosas nasales", y que "tenía hematomas en todo el lado derecho de la cara, desde la frente hasta el pómulo", por lo que asegura que recibió al menos una patada antes de morir.

El hecho ocurrió en la cuadra de Malabia al 900, donde una cámara de seguridad registró que los policías remataron a Romano cuando ya estaba herido en el piso e intentó reincorporarse, 52 segundos después de haber caído por los primeros disparos.

Dos días después, tres agentes implicados declararon frente a la jueza que actuaron "en legítima defensa" y desde el día siguiente permanecen detenidos, a la espera de que finalicen las pericias que permitan resolver su situación procesal.

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »