Un joven de 16 años que se arrastraba todas las mañanas para poder llegar a su escuela de Honduras recibió una increíble ayuda que le facilitará su desplazamiento. Mirá las imágenes.

Un joven de 16 años, que padece parálisis cerebral, recibió un cuatriciclo luego de que se conociera en los medios locales que gateaba todos los días dos kilómetros para llegar a su escuela situada en Honduras a causa de los bajos recursos de su familia. "Mi mayor deseo es poder ir al colegio sin arrastrarme", había manifestado el chico. 

A Jaime Luna, de 16 años, le detectaron parálisis cerebral a sus tres meses de edad. En su caso, este trastorno provocó que no tenga fuerza en sus piernas y que no pueda mantener el equilibrio, por lo que debió gatear para desplazarse durante años. 

El joven usaba guantes para no lastimarse. 

Se arrastraba sobre las piedras.

Sin embargo, su tortura terminó cuando su historia llegó a los medios locales y conmovió a cientos de ciudadanos y también al Presidente Bukele y la Primera Dama, que le obsequiaron al joven una cuatriciclo para facilitar su desplazamiento. 

"El Presidente y la Primera Dama me pidieron que no dejara solo a Jaime. Esa sonrisa de felicidad es la que queremos ver en nuestros niños y jóvenes. No darse por vencidos llevó a Jaimito y a su familia a ver ahora frutos de su esfuerzo", expresó el Director del Fondo Ambiental de El Salvador (FONAES), Jorge "Koky" Aguilar, quien realizó la entrega.

Jaime cursa segundo grado en el Centro Escolar Colón del cantón Agua Blanca, en Cacaopera, Morazán, ubicado a más de dos kilómetros de su vivienda, y gracias al apoyo del Gobierno, continuará sus estudios que lo llevarán a cumplir su sueño de trabajar en un banco. 

Le regalaron un cuatriciclo.

El emocionante momento.

"Su condición le impide caminar normalmente y mantener el equilibrio pero los sueños de Jaime son muy fuertes. La pasión que lo mantuvo a flote todo este tiempo fue el estudio. Por eso, le ganó a todos los obstaculos que se presentaron", dijeron sus allegados.

En tanto, el joven, que se trasladaba con guantes en sus manos para no lastimarse, agradeció con lágrimas en sus ojos el regalo recibido y reveló su próximo sueño: "Cuando esté más grande quiero trabajar en un banco y poder ayudar a mi mamá y mis hermanos para que ellos ya no trabajen y yo pueda mantenerlos".

 

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