El actor habló con DiarioShow.com sobre su nueva película "Baldío", sus comienzos en el mundo artístico y opinó sobre la situación política del país.

De estudiar medicina a producir novelas en Rumania. De rebelarse contra el deseo de sus padres a convertirse en uno de los galanes más famosos de la Argentina.

Hoy conduce un programa de radio, escribió tres libros y tiene ganas de un cuarto, zapa con su guitarra y su hijo baterista, asegura que nunca se creyó una estrella a pesar de haberlo tenido todo; no vive del pasado pero si bien sabe que no está en su momento de mayor apogeo, cómo el lo dice, todo puede volver, y por eso se acostumbró a vivir el día a día de la profesión que ama. Gabriel Corrado comienza a charlar con DiarioShow.com con una pregunta suya: “¿Cómo está Crónica ahora?”.

Lo dice con la calidez con la que se consulta por un ser querido, y tiene su motivo. “Siempre tuve mucha simpatía por Crónica, porque siempre me apoyaron en mi carrera. Tanto diario como televisión. Me hicieron muchas notas gráficas, desde que empecé en 1987, y después en televisión, Crónica TV estuvo en muchos estrenos, y la última que recuerdo fue en el festival de cine de Punta del Este. Siempre es un medio que esta. Es lindo reencontrarse con un medio que te acompaña a lo largo de tu carrera”.

Y Crónica más Corrado hacen buena combinación porque Corrado es, para varias generaciones que lloraron y amaron con sus telenovelas, uno de los artistas más populares de la pantalla chica.

Entrevista exclusiva a Gabriel Corrado.

“El escándalo nunca fue la manera de comunicarme con el público porque no soy un actor escandaloso”, declara sobre su ausencia en los medios, porque según él “lo mejor que te puede pasar es que se hable bien de vos y que se conozca sobre tu carrera. Es difícil dividir la familia y la vida personal para un actor en estos tiempos que corren, más todavía con las redes sociales. Pero yo siempre traté de preservar, no vender todo. No mostré la ecografía de mis hijos. Respeto a la gente que lo hace, pero yo siempre me corrí de esas cosas".

"El escándalo nunca fue la manera de comunicarme con el público".

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"Cuando estaba viviendo en España había un presentador que competía conmigo por una gala que se hacía a fin de año, la gala de Noche Vieja, que es el segundo más caro de la televisión en España. El tipo había hecho una nota en pelotas en el mar para llamar la atención. Y me eligieron a mí. A veces uno hace ruido pensando que te puede jugar a favor, pero puede ser peor”, continuó.

El momento de mayor éxito de Gabriel fue en los ‘90, cuando, tras empezar a protagonizar telenovelas, como “Princesa”, la primera que lo tuvo como galán, recibió mucha atención y decenas de propuestas.

“Cuando me llegó la oportunidad de triunfar, triunfar entre muchas comillas porque en esta carrera hay luces y sombras, tuve éxitos y fracasos, así que nunca corrí detrás de la fama. El trabajo no falta y eso me hace feliz. Hay momentos de apogeo pero no son para siempre. El día a día es más importante. Por más que no esté en ese momento de apogeo, sé que puede volver. Porque esos momentos van y vienen. Metés otro gol, protagonizás algo que la gente ama, y estás de nuevo. Esto es como la bolsa de valores”, describe con humildad.

Sabe que debe su carrera a la televisión, pero en vez de sentirse etiquetado, aclara que “aunque mi carrera es más televisiva últimamente me pasaron algunas cosas. En marzo del año pasado, cuando murió mi papá, fue un momento muy triste de mi vida. La profesión me ayudó a salir de esa tristeza. Me llamaron para hacer esta película ('Baldío', ver aparte). Y ‘El amor menos pensado’, de Ricardo Darín y Mercedes Morán. Esta es una profesión muy particular. Estoy feliz de lo que hago y lo que he hecho en televisión, pero no me arrepiento de nada. Pero sí estoy feliz de que finalmente me llegue el cine. Es como el automovilismo. Una es TC, la otra Fórmula 1. Son distintas categorías, cada uno tiene lo suyo. Nunca es tarde para arrancar. Además de hacer novelas he hecho otras cosas".

"Esta es una profesión muy particular. Estoy feliz de lo que hago y lo que he hecho en televisión".

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Y agregó: "El año pasado protagonicé una serie que se llamó ‘La caída’ y fue un gran desafío para mí, no era nada parecido a una telenovela. Yo no me quedo esperando a que me llamen, siempre salgo a buscar cosas, pero cuando me llaman, para cualquier cosa digo ‘bienvenido sea’. No es que ando mendigando ni llorando. Busco y si encuentro una buena historia para llevar a cabo la puedo llevar adelante con mi productora y me la juego por mi cuenta. No hay nada mejor que te llamen y te digan que pensaron en vos para un personaje. Es lo más gratificante. Pero muchos actores de mi generación se quedaron esperando al mesías, con comodidad. Yo salí a buscar y a probarme en otros países. Sigo queriendo y lo sigo haciendo con la producción”.

Hacerse de abajo

Su carrera comenzó a los 26 años, porque, según narra, “yo desde chico siempre quise ser actor. A pesar de que mi familia no lo entendía. Estudié medicina dos años y dejé. Siempre luché y lucho por lo que quiero. Soy un gladiador. Y es la única manera de ser consecuente con lo que querés, luchar por eso”.

Hizo bolos en ATC y en el ‘87 llegaría su gran oportunidad en Canal 9, que en esa época lideraba la pantalla chica. Empezó con un papel en “Quiero morir mañana” y luego acompañó a Arnaldo André, Lupita Ferrer Yael Rodríguez en “Amándote”.

Luego, la vida le cambió cuando las novelas que protagonizaba comenzaron a verse afuera. “Eso te hace llegar a una audiencia muy grande, en otros países, y me dio la oportunidad de vivir en España e Italia, y ser conocido en lugares que nunca pensé conocer. Desde 2005 produzco ficciones en Rumania, que es Europa del Este. Tenemos un acuerdo con mi productora con un canal de allá. Las puertas se me abrieron porque no tenía que explicar quién era. Generás otra confianza”.

Ese paso extraño y desafiante, Gabriel lo dio porque “un amigo mio, director de una cadena en España, era un rumano que se fue del país cuando estaba en conflicto bélico. En el ‘93 comencé una amistad muy linda. Cuando se volvió, me invitó a un programa parecido al ‘Sorpresa y media’ de acá para cumplirle un sueño a una chica, y me di cuenta de que no había ficciones locales. Por las latas me conocían y propuse que empecemos a generar contenido. Tardamos cinco años en hacerlo, pero lo logramos”.

Gabriel Corrado

Según él, todo lo que le ocurrió, tiene un motivo más espiritual que material: “Yo nunca me creí más ni menos importante que nadie. Soy un laburante, un buscador de oportunidades. Creo que tiene que ver con mi educación, no me criaron para ser una estrellita de Hollywood, me educaron para ser una buena persona, trabajadora, sensible, fiel a lo que soy. Cuando protagonicé, me podría haber ido bien o mal. Fue una luz verde muy importante. Eso es un plus porque tenés acceso a otras posibilidades. Y que se vean afuera, todo eso me dio la oportunidad de producir. Un poco se dio y otro poco lo fui a buscar. Se pueden golpear puertas también. Uno siempre tiene que estar con esta actitud de crecer. Porque si no cagaste, tenés que jubilarte. Mejor que sea sin retiro. Yo no me imagino estar tejiendo mañanitas, esperando. Prefiero estar activo para ser más joven”.

Parado en un gran lugar, detalla que no extraña sus momentos noventosos, porque “yo ya no soy un galán de telenovelas, tenés que tener como máximo 30 y pico. Puedo seguir haciendo telenovelas. Pero está en uno no dejarse etiquetar y salir a buscar. Yo si tengo que hacer un casting hoy, lo hago sin problemas. Hay algo divertido en demostrar que vos estás calificado para hacer un papel. Hay que recordar siempre que no llegás a ningún lugar porque hiciste 20 telenovelas. Cada personaje es un renacimiento”.

A sus 58 años, Corrado se mantiene en forma y hasta podría volver a ser galán, si él lo quisiera. Al respecto, comentó que “me cuido, no por ser lindo ni porque quiera ser galán, me cuido porque salgo a correr, trato de comer sano, porque si no siento que pierdo salud. Pero amo actuar, me encanta vivir de esta profesión. Tengo el gusto de hacerlo desde que empecé a actuar. Es tocar el cielo con las manos. Somos pocos lo que podemos vivir de lo que nos gusta, no solo en Argentina, sino en el mundo, en cualquier ámbito, hay mucha gente que no puede tener ese placer. Somos privilegiados y tenemos que tener en cuenta siempre que es un privilegio, para no perder el rumbo”.

Andrea, compañera de éxitos

Gabriel y Andrea del Boca son una de las parejas más recordadas de las ficciones argentinas. Sólo hicieron dos telenovelas, “Perla negra” y “Zíngara”, pero eso alcanzó para que la dupla tenga repercusión internacional. Sobre esos tiempos, el intérprete recuerda: “Fuimos muy buenos compañeros. Hicimos dos ficciones de 200 capítulos cada una, por lo que tenemos mucho recorrido a la par. Hemos viajado mucho juntos a Israel, España, Italia. Yo siempre le decía que la veía de chica, que era verdad porque ella trabajaba desde muy chica”.

Gabriel Corrado y Andrea del Boca en "Perla Negra".

Al ser consultado sobre los problemas judiciales que tiene Andrea, por haber recibido dinero del Estado por una novela que nunca se emitió, declaró que “hace mucho que no la veo y por eso no podría opinar, y no me corresponde hablar sobre esos temas legales. Siempre fui una gran compañera y a mi me ayudó mucho en mi carrera. Ojalá pueda reencontrarme con ella, y sería lindo hacer algo juntos. Con muchos actores te reencontrás. Con Karina Zampini hice ‘Luna Salvaje’, después me reencontré con ella en Hombres de honor y me encantó. Cuando actuaste con alguien, y ya te conocés, tenés otra química y el cuerpo lo sabe. Con Andrea teníamos mucho de eso”.

“CONFÍO MUCHO EN MI PAÍS”

"Es difícil meterse a hablar de política, desgraciadamente”, comienza diciendo el actor. Si bien aclara que no tiene una bandera política, exclama que “viví con alegría el hecho de poder votar. Sea cual fuera el resultado. Yo no tengo bandera política. Lo más importante es la democracia, y amo este país alucinante, desde todo punto de vista. Me da mucho dolor esta grieta, que discutamos, que seamos poco tolerantes, quiero lo mejor para mi país”.

Pensando en cuánto confía en Argentina, rememora el tiempo en el que volvió para producir“Máximo corazón”“Yo volví a mi país en el peor momento, en 2002, invertí dinero y todo mi tiempo para crear esa novela. El país se había prendido fuego y recién se estaba apagando, pero había llamas por todos lados. Me la jugué, a pesar de que todos me decían que era una locura. Y sigo creyendo en este país. Somos buena gente y con capacidad. Ojalá haya una mejora desde todo punto de vista. No nos merecemos algunos contrastes de este país. Fui a votar con mi hija que tiene 20 años, y me encanta verla entusiasmada, cada uno piensa distinto, no importa. La del medio votó en España, me gusta que se sientan pro activos en esto de decidir por el futuro de nuestro país”.

Gabriel Corrado

LA DESPEDIDA A MÓNICA GALÁN

Corrado protagoniza con Mónica Galán el filme “Baldío”, estrenado la semana pasada y dirigido por Inés de Oliveira Cézar, en el que hace del ex marido de una actriz que no sabe cómo controlar a su hijo adicto al paco. La película es muy importante porque fue el último proyecto de Galán antes de morir, en donde, además de actuar, ella también fue quien impulsó el proyecto.

Al respecto, el artista se sensibiliza y homenajea con cariño a su compañera: “Con Mónica habíamos trabajado en televisión. En Telefé y en Canal 13. Hicimos ‘Perla negra’ y para Pol-Ka hice una participación en ‘Malparida’. Pero me crucé con ella muchas veces. Siempre fue un placer. Tenía muy buena onda con ella. Es como una despedida artística de ella la película. Lo bueno de la imagen es que permanece en el tiempo. Y es muy linda de ver. Ella está preciosa y el blanco y negro le da algo de cine italiano que le queda muy bien, y se luce. Se fue haciendo lo que mejor hacía”.

Sobre su personaje, describe que “es un pobre tipo que no puede lidiar con la adicción de su hijo. A mi personaje, es muy difícil juzgar desde afuera. Hace lo que puede hasta que llega al límite. Más allá de villano, o no, es un ser humano. Se le va de las manos. La familia se empieza a destruir por estos temas".

Mónica Galán y Gabriel Corrado en el filme "Baldío".

 
 

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