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15 de julio de 2018

Con la ley Justina se abre una nueva esperanza para Thiago Gentili

Thiago Gentili, un chico de 13 años, necesita un trasplante bipulmonar. Paola Montero, su mamá reveló los detalles de su caso.

La Ley Justina le abrió las puertas a miles de personas, sobre todo a niños que aún esperan un trasplante para seguir viviendo. Uno de los que aguardan un órgano es Thiago Gentili, un chico de 13 años que necesita de un trasplante bipulmonar a causa de una fibrosis quística que sufre.

Paola Montero, mamá de Thiago, confía en que es posible, gracias a la Ley Justina, lleguen más rápido los pulmones para su hijo, como así también los órganos para las 11 mil personas que están en la lista de espera.

La mujer manifestó su emoción por la promulgación de la nueva norma y enfatizó en que "se abre una nueva esperanza para que mi hijo alcance una mejor calidad de vida". Asimismo, este "hecho histórico" marca un antes y un después en la medicina argentina.

"Salió la ley pero la niña no pudo tener un corazón. Los padres transforman su terrible dolor en amor para ayudar a los que quedan", contó Paola, quien tuvo que mudarse de su Punta Alta natal hasta Capital Federal para un mejor control del niño, quien debe acudir de forma periódica al Hospital Garrahan.

En este contexto, Paola remarcó que cada persona, desde el lugar que ocupe, puede trabajar en la concientización de la donación de órganos: "Es una tarea en conjunto dado que muchas personas están esperando una segunda oportunidad en sus vidas". De esta forma, agregó: "No hay nada más lindo que un ser que falleció le de su esperanza a alguien que la está perdiendo. Es importante ser solidarios. Hay que ponerse en el lugar de las personas".

Thiago tiene 13 años y padece fibrósis quística, una de las enfermedades genéticas graves más frecuentes, que afecta a diferentes órganos, sobre todo pulmones y páncreas. Los vecinos de Punta Alta, entre muchas otras personas, organizan periódicamente festivales, rifas y eventos para recaudar fondos que ayuden al tratamiento del pequeño.

El año pasado, Thiago estuvo internado con gripe B, en terapia intensiva. "Pudo salir adelante gracias a la garra que le puso a toda la situación. Fue la gran prueba que pudo superar en el 2017. Estuvo muy mal de salud", comentó su madre, quien detalló que en el Hospital Garrahan se le realizan controles a diario. "Con el equipo de trasplante nos tenemos que ver cada 15 días. Se tiene que cuidar el peso", contó.

"Muchísima gente se solidarizó con nosotros en lo económico. Mi esposo y yo tuvimos que dejar nuestros trabajos. En el caso de mi esposo, va y viene porque realiza algunas tareas menores porque tampoco puede tener una labor fija. Estamos eternamente agradecidos con todos. Muchas personas visitan a la familia y nos brindan su permanente colaboración", remarcó Paola, quien tiene fe en que la lucha de Justina va a ayudar a su hijo para que reciba el trasplante tan esperado.

 

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