Los hinchas de Vélez están golpeadísimos por la forma en que Mauro Zárate dejó al club para firmar en Boca. Olé recuerda casos históricos que generaron mucho rencor entre los hinchas. 

Mauro Zárate no sólo sorprendió a los hinchas de Vélez, incluso a sus hermanos, que también se sintieron traicionados, por no respetar su compromiso con el Fortín y pasar Boca. Esto resulta muy fuerte para los fanas porque se trata de un (ahora ex) ídolo, con un apellido con mucha tradición en el club.

Algunos antecedentes de salidas conflictivas, que generaron un fuerte rencor entre los hinchas. 

Jota Jota López fue parte del histórico mediocampo del River de los 70, con Mostaza Merlo y el Beto Alonso. En 1982 se fue a Talleres de Córdoba, en conflicto con la dirigencia del Millo, y, para sorpresa del fútbol argentino, en 1983 firmó con Boca. Fue un golpe duro que tardaron años en perdonarle en Núñez. 

Jota Jota López con la camiseta de Boca.

Jota Jota López con la camiseta de Boca.

En 1984, hubo una larga huelga en el fútbol argentino porque Boca se negaba a entregarles el pase libre a Ricardo Gareca y Oscar Ruggeri, por entonces ídolos de la hinchada, quienes no habían renovado contrato y acumulaban dos años jugando por la cláusula del 20% de aumento anual del salario (algo que ya no tiene vigencia). ¿Cómo se resolvió? Los dos futbolistas fueron de Boca a River, club que a cambio entregó a dos futuros campeones en México 86, Carlos Tapia y Julio Olarticoechea, además de una suma de dinero. 

A Ruggeri le quemaron la puerta de su casa y nunca quedó claro si Gareca pasó una situación grave. 

Gareca y Ruggeri con la camiseta de River.

Gareca y Ruggeri con la camiseta de River.

Ricardo Gareca en River y en Boca..

Ricardo Gareca en River y en Boca..

En 1988, Claudio Marangoni presionó a la dirigencia de Independiente para que se concretara la transferencia a Boca. El volante central tenía una altísima sintonía con el hincha del Rojo porque su técnica se adaptaba al paladar negro de los seguidores del club. Había sido parte con Burruchaga y Bochini de los títulos de la Libertadores y la Intercontinental del 84. Pero no tenía onda con el técnico, Jorge Solari, y en Boca estaba Pastoriza, con quien había vivido la gloria del Diablo. En Avellaneda nunca lo perdonaron y lo silbaron cada vez que los enfrentó. Incluso, ya retirado, fue abucheado en 1991, en un partido homenaje al Bocha. 

Marangoni en Independiente.

Marangoni en Independiente.

Marangoni en Boca.

Marangoni en Boca.

También por 1988, Miguel Angel Ludueña, tras terminar su préstamo con Racing, decidió jugar en Independiente. El volante central cordobés cruzó de vereda y a corta distancia. Tanto que a los pocos meses de ponerse la camiseta roja le balearon el auto.

Clausen, Insúa y Ludueña, Independiente del 88/89, que fue campeón.

Clausen, Insúa y Ludueña, Independiente del 88/89, que fue campeón.

Walter Perazzo era ídolo y goleador de San Lorenzo, pero a fines de los 80 el presidente del club, Fernando Miele, bajo presión financiera, lo transfirió a Boca. Una situación similar se vivió con el Beto Acosta, en 1992, que también fue del Ciclón al Xeneize. Ambos sufrieron fuertes reproches.

Perazzo en Boca, justamente contra San Lorenzo.

Perazzo en Boca, justamente contra San Lorenzo.

En 1992, el Betito Carranza era el joven valor surgido de las Inferiores de Racing, muy querido por los hinchas. Pero el presidente Juan Distéfano, acuciado por la situación económica, lo vendió a Boca, junto con Independiente el rival más odiado por los hinchas. Nunca se lo perdonaron. 

El Betito Carranza junto al Mono Navarro Montoya.

El Betito Carranza junto al Mono Navarro Montoya.

Un año después, hubo otro golpe para los hinchas de Racing. Perico Pérez, quien se había ido a Ferro, firmó con Independiente. También se trataba de un pibe de las Inferiores, quien aunque no había sido ídolo sí tenía buena onda con los hinchas. Fue durísimo. Hasta le dedicaron banderas con fuertes insultos cada vez que había un clásico: el volante jamás le gritó un gol a la Academia. 

Perico Pérez con la camiseta de Independiente sobre la de Racing.

Perico Pérez con la camiseta de Independiente sobre la de Racing.

Lo de Darío Cabrol fue un golpe para Santa Fe. Surgido de Unión, había sido referente del equipo, pese a un préstamo con Racing. Pero en el 2001 pasó a Colón, el clásico rival. Una vez reveló que al estar a punto de firmar con el Sabalero pensó en escaparse de la sede del club. No le fue bien en ese equipo y tiempo después en el Tatengue lo absolvieron y volvió a vestir la camiseta del club. 

Cabrol en Unión.

Cabrol en Unión.

Cabrol en Colón, insultado.

Cabrol en Colón, insultado.

En 2003, el Rolfi Montenegro se fue de Independiente a River. Incluso, con la camiseta de la Banda le gritó un gol al Rojo, lo que potenció la bronca de los hinchas, quienes después lo toleraron en su regreso al club. En 2004, el Pocho Insúa dejó al Diablo por Boca, y aunque con el Xeneize no le gritó un gol, en Avellaneda generó mucha bronca. 

Ya más cerca en el tiempo, en 2017, a muchos hinchas de San Lorenzo no les gustó nada que Julio Buffarini y Emanuel Mas hayan firmado para Boca. Ambos habían sido campeones de la Copa Libertadores 2014, aunque sus pases no fueron directos sino desde otros clubes.

¿Qué pasaba tiempo atrás? Solían producirse pases directos o darse situaciones de futbolistas importantes que pasaban al clásico rival sin que eso generara una bronca como la de tiempos actuales. Por ejemplo, Ricardo Infante, fue ídolo y goleador de Estudiantes en la década del 40, tanto que aún hoy es el máximo artillero de la historia del Pincha, pero terminó su carrera en Gimnasia.

Ernesto Grillo fue parte de una delantera histórica de los 50 en Independiente y jugó en Boca. Adolfo Pedernera fue ídolo en River y dirigió a Boca en los 70. Y después de eso volvió a trabajar en el club de Núñez. 

En los 70, el Toscano Rendo, figura de Huracán, fue transferido a San Lorenzo, tras una asamblea de socios que aprobaron la venta. 

Hoy todo es mucho más complicado para quien cambia de vereda. Mauro Zárate lo sabe. Y eso que no firmó para un clásico adversario...

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